Recetas

El dispensario de Cannabis Essence ofrece una amplia selección de productos comestibles.

Pero si tienes necesidades dietéticas específicas o simplemente disfrutas del proceso de cocción, puedes hacer tus propios comestibles.

Estas son algunas de las ventajas de cocinar con cannabis:

  • Tú preparas cualquier tipo de comida o comida comestible que desees.
  • Puedes usar cualquier tipo de cepa de cannabis que desees: sativa, indica o híbrida.
  • Puedes hacer que cada dosis comestible sea tan potente o suave como mejor te parezca.

En términos generales, el THC – el ingrediente activo en el cannabis – es soluble en grasa, lo que significa que se disolverá cuando esté cocido en grasa o en aceite. Puedes cocinar cannabis en productos como leche, mantequilla o aceite de coco, y ellos absorberán el THC.

Sin embargo, el THC no es muy soluble en agua. No puedes hervir o cocinar a fuego lento el cannabis en una olla de agua y esperar que el agua absorba suficiente THC para que puedas sentir los efectos cuando lo consumes.

Si estás interesado en aprender a cocinar con cannabis, echa un vistazo a estas recetas que hemos incluido en nuestra base de conocimientos.

Si estás listo para comenzar a cocinar con cannabis, ¡aprender a hacer mantequilla de cannabis es un excelente lugar para comenzar!

Qué necesitarás:

  • 1 taza de mantequilla
  • 1 taza (7-10 gramos) de cannabis molido (la cantidad de cannabis se puede aumentar o disminuir, dependiendo de qué tan fuerte desees que sea la mantequilla)
  • Olla de cocción lenta
  • Embudo
  • Gasa
  • Recipiente resistente al calor

Instrucciones

Paso 1: Descarboxila el cannabis

Para que el THC de tu cannabis se “active”, debes calentarlo a una temperatura determinada. De lo contrario, el THC solo existe en una forma ácida y no activa llamada THCA.

El proceso de convertir el THCA en THC se llama descarboxilación. Aquí está lo que necesitas saber:

  • Precalienta tu horno a 245 grados Fahrenheit. No uses una temperatura mucho más alta que esto, o corres el riesgo de vaporizar los cannabinoides y perderlos.
  • Muele el cannabis con un molinillo de mano.
  • Coloca el cannabis molido en una bandeja antiadherente para horno. También puedes dejar papel de pergamino en la bandeja para evitar que se pegue.
  • Coloca la bandeja en el horno y déjala hornearse durante 30-40 minutos. Mezcla los brotes con un ligero batido cada 10 minutos.

Paso 2: Cocina el cannabis en la mantequilla

  • Configura tu olla de cocción lenta en la configuración “Baja”. Esto debería ser alrededor de 160 grados Fahrenheit pero no más de 200 grados para que los cannabinoides no escapen.
  • Añade la mantequilla. Una vez que la mantequilla se derrita, agrega el cannabis molido. Revuelve ocasionalmente, dejándolo cocinar durante tres horas.
  • Después de tres horas, apaga el fuego y espera a que la mantequilla se enfríe.

Paso 3: Cuela la Cannamantequilla en un tarro

  • Coloca el embudo sobre un tarro y cúbrelo con una gasa.
  • Una vez que la mantequilla se haya enfriado, viértela sobre la gasa y permite que se cuele a través del embudo y dentro del frasco.
  • Refrigera la mantequilla por aproximadamente dos horas. Una vez que la mantequilla se haya solidificado, vacía cualquier líquido que pueda haberse asentado en el fondo del recipiente.

Dosificación

¿Qué tan potente será tu mantequilla de cannabis? Depende del porcentaje de THC en la cepa, el tiempo de cocción y la temperatura a la que se cocinó.

Para probarla, intenta comer entre 1/4 y 1/2 cucharadita de mantequilla de cannabis y mira cómo te sientes después de una hora.

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